Día del Orgullo gay ¿reivindicación o diversión?
Julio 5th, 2008 by Miranda
Siempre he pensado que el Día del Orgullo Gay aporta a la causa homosexual lo que la minifalda al feminismo, y que nadie me malinterprete: me encantan las minifaldas.
Cierto que la visibilidad ha sido la mayor conquista de un colectivo hasta hace muy poco relegado al ostracismo y la oscuridad del armario, pero salir del ropero disfrazado de Priscila reina del desierto cuando lo que se pretende es reivindicar una serie de derechos sociales, resta cuanto menos seriedad al discurso.
No nos olvidemos que en el fondo estamos hablando de leyes y de política y con la política es mejor no frivolizar, aunque luego lo primero que hagan las ministras al llegar al poder sea posar para el Vogue, y eso que yo las entiendo, que conste, porque en el fondo a las mujeres, hasta a las más serias, nos pierde la vanidad como a las gays la fiesta y a veces creemos que se puede conjugar el glamour con la lucha como se conjuga el amarillo con el morado en la bandera multicolor sin que nadie nos lo vaya a echar en cara.
Al final, después de las consignas y las carrozas, sólo se recuerda aquel discurso de Marta Sánchez en el que lo único que nos quedó claro es que la rubia no sabe hablar inglés, eso y la imagen típica de dos hombres de pelo en pecho besándose por la calle, tan repetida que ya no llega a escandalizar ni a las abuelas.
Espero que hoy el destello de las lentejuelas y las plumas no nos haga olvidar que detrás de toda esa parafernalia de carnaval hay muchos años de injusticias, de luchas, de superar prejuicios y conquistar derechos, porque tras la resaca llega el lunes y hay que volver a trabajar para dejarle claro a los que no pueden ver más allá de su propia estupidez que la calidad humana no depende de preferir las ostras a los caracoles, ni la inteligencia se puede medir por el largo de una falda, y sí, ya sé que es una tarea complicada y mal pagada, pero alguien tiene que hacerla y cuanto antes nos pongamos a ello mucho mejor.









